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Hacia una Ilustración Musulmana
Por Ibn Warraq



Lo que sigue es un discurso pronunciado por Ibn Warraq en el Pim Fortuyn Memorial Conference, en 2006.

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Sin lugar a dudas  lo que se necesita no es una Reforma del Islam sino una Ilustración dentro del mismo. En mi opinión una reforma supondría un deshonesto y deslavazado remiendo de tal o cual aspecto del Islam  que en última instancia dejaría  prácticamente intacto el desagradable armazón

Por otro lado ninguno de nosotros va a conseguir que se diluya por completo o se  extirpe la religión de 1000 millones de personas, ni  tampoco es eso necesario. Nuestra aportación debe dirigirse a la secularización de los hábitos,  actitudes y pensamientos de los musulmanes ya sea en el Mundo Islámico o en Occidente. Este proceso secularizador fue llevado a cabo con lentitud por la civilización occidental y, considerado globalmente,  se puso en marcha probablemente durante la Ilustración Greco Iónica, en el siglo V antes de Cristo, alcanzando su apogeo en la moderna Ilustración, esto es, a finales del siglo XVII, pese a que normalmente asociamos la Era de las Luces, The Age of Reason, L'Age des Lumières, Aufklarung, De Verlichting, con el siglo XVIII.  Es de toda justicia hacer una mención y rendir un tributo a la contribución  holandesa a la Ilustración europea, contribución con frecuencia minusvalorada, pero que ha sido ahora magníficamente reivindicada por Jonathan Israel  en su excelente obra histórica Radical Enlightenment (1) Esta obra  restablece no solo la importancia, también minusvalorada, de Spinoza, el filósofo y crítico de la Biblia judeo-holandés, sobre el que volveré más adelante, sino también de Van den Eden (1602-74), holandés de pensamiento radical, y de los holandeses seguidores de Spinoza tales como Adriaen Koerbagh (1632-69) y su hermano Johannes Koerbagh (muerto en 1672) o Peter Balling (muerto en 1669) Petrus van Balen (1643-90), Balthasar Bekker (1634-1711) Adriaen Beverland (1650-1716), Anthonie van Dale (1638-1708), Arnold Geulincx (1624-1669), Willem Goeree (1635-1711), Frederik van Leenhorf (1647-1713) y Lodewijk Meyer (1629-81), por nombrar solo los más importantes.

 Hemos de tomar en consideración también, sin ninguna duda, el papel jugado por la prensa libre y las librerías de Amsterdam, Rotherdam y otras ciudades holandesas que  dieron cobijo a algunas figuras preilustradas tales como Pierre Bayle, conocido como el filósofo de Rotterdam. Hubo incluso un grupo de pensadores revolucionarios de expresión francesa, inspirados en Spinoza, particularmente por su Tractatus Theologico-Politicus, establecidos aquí, conocidos como the Hague Coterie. Como dije antes, volveré dentro de un minuto sobre la significación  que para nosotros tiene la obra de Spinoza  en la actualidad.
Tal vez podríamos denominar al grupo de conferenciantes reunidos aquí durante los próximos tres días, el New Hague Coterie.


¿Cómo podríamos llevar la Ilustración al mundo musulmán?

Estableceré a continuación, de forma sucesiva, una serie de propuestas, concretas e ineludibles, para lograr el ansiado objetivo con relación a esa Ilustración.
Wittgenstein dijo en una ocasión que no podemos esperar que se resuelva ningún problema filosófico si no somos capaces de resolverlos todos. Pienso que lo que quería decir es que todos están interconectados y no los podemos resolver aisladamente, uno tras otro, sino que hemos de acometerlos globalmente, de manera conjunta.

La Falacia del mal de raíz

Necesitamos abordar los problemas de frente. Confío en que ninguno de los aquí presentes esté trabajando partiendo de la fantasía de que el terrorismo islámico, que es la consecuencia lógica del fundamentalismo islámico, tiene su origen en ninguna de estas cosas: la pobreza, el conflicto árabe-israelí, el pasado colonial o el presunto imperialismo americano actual.

La Pobreza

De acuerdo con lo señalado de modo reiterado por comentaristas del tipo de Daniel Pipes - y lo que voy a decir debe mucho a estos escritos- la pobreza no es la causa del fundamentalismo islámico. (2) Las investigaciones de sociólogos tales como el egipcio Saad Eddin Ibrahim y el economista Gala A. Amin, las observaciones de periodistas como el palestino Kahild M.Amayreh y el líder político argelino Sad Saadi, nos llevan, todas ellas, a la misma conclusión, que los islamistas modernos son hombres jóvenes de clase media o media baja, altamente motivados, ambiciosos, y bien educados, a menudo con titulaciones científicas o técnicas.

Y los que respaldan organizaciones islámicas  militantes son también gente acomodada. Es más frecuente que se trate de personas bien situadas de origen urbano que de humildes campesinos. Ni el bienestar económico ni  una floreciente economía constituyen garantía alguna contra el auge del Islam militante. Los kuwaitíes gozan de elevados ingresos lo que no es óbice para que  sean los islamistas los que ocupen habitualmente el mayor número de los escaños en el parlamento. Gran parte de los movimientos islámicos actuales aumentaron su influencia en la década de los setenta, justo cuando los estados  exportadores de petróleo experimentaban un alto índice de crecimiento.

Observa David Wurmser del American Enterprise Institute que, en general, los occidentales atribuyen una gran cantidad de los problemas árabes a "cuestiones estrictamente materiales" tales como la  tierra o la riqueza. Esto se traduce generalmente en una tendencia  a "subestimar las creencias y la adhesión rigurosa a los principios como algo real y  a reducir todo eso a una cínica explotación de las masas por la clase política. De este modo, los observadores occidentales ven la raíz del problema en  cuestiones materiales y de liderazgo, y no en el estado espiritual del mundo árabe." Sin embargo los propios islamistas rara vez hacen alusión a la pobreza. Tal como lo expresaba el ayatolá Jomeini , "No hemos hecho la revolución para bajar el precio del melón". Los islamistas necesitan el dinero para comprar armas, no casas más grandes. El dinero es un medio no un fin.


El Conflicto Árabe-Israelí

Tampoco es la existencia de Israel la causa del terrorismo islámico. Como decía Benjamín Netanyaju "Los soldados del Islam militante no odian a Occidente a causa de Israel sino a Israel a causa de Occidente" (3). O como dijo Wadgi Ghuniem, clérigo egipcio islamista, "imaginad que los judíos dijeran: eh musulmanes, podéis quedaros con Palestina; ¿se habría resuelto ya el problema? ¿qué les diríamos nosotros? El problema es la fe, no la tierra".(4)

Christopher Hitchens, con referencia al 11 de septiembre,  escribió en The Nation: "¿Es que alguien supone que una retirada  de Gaza por parte de Israel hubiera evitado la matanza de Manhattan? Hay que ser un cretino moral para sugerir algo por el estilo, el esquema de la nueva yijad deja muy claro que su lucha es, por principio, contra el Judaísmo y la sociedad laica, no (al menos no únicamente) contra el Sionismo."

La política exterior norteamericana

Tampoco es la causa la política exterior norteamericana. La política exterior estadounidense hacia el mundo árabe y musulmán ha discurrido mucho más en el sentido de buscar el consenso que el antagonismo. Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos apoyaron siempre a los musulmanes frente al comunismo. Algunas de las recientes actuaciones militares de los estadounidenses han sido en apoyo de los musulmanes más que en contra de ellos. Los Estados Unidos protegieron a Arabia Saudí y Kuwait de Irak, a Afganistán de la Unión Soviética, a Bosnia y Kosovo de  de Yugoslavia, y a Somalia del señor de la guerra Mohamed Farad Aidid.

¿Y qué tiene que ver la política exterior norteamericana con el asesinato de 150.000 argelinos a manos de los fanáticos islamistas? Si, 150.000 argelinos han sido asesinados por los islamistas desde 1992; esto es ¡15.000 personas por año en los últimos diez años, lo que representa cinco veces las muertes del WTC por año, o la misma cantidad cada dos meses y medio durante diez años! Tal como dejé escrito hace diez años, las principales víctimas del fundamentalismo islámico son  los  musulmanes: hombres, mujeres  niños,   así como escritores, intelectuales y periodistas.

La causa originaria: El Islam

La causa originaria del fundamentalismo islámico es el Islam. ¿Qué diablos tiene que ver la política exterior americana con la lapidación por adulterio de una mujer en Nigeria? Tiene que ver con el Islam, con la ley islámica. La teoría y la práctica del Islam - la política exterior de Bin Laden- no ha sido pergeñada en el Pentágono, deriva directamente del Korán y los hadices, de la tradición islámica. Pero a los liberales occidentales se les hace difícil admitir, aceptar  o creer algo así. El problema con los liberales occidentales es que son gente afable; son patológicamente afables, peligrosamente afables. Piensan que todo el mundo piensa como ellos, piensan que todo el mundo, incluidos los fundamentalistas islámicos, desean las mismas cosas, tienen los mismos objetivos en la vida. Para los liberales, los terroristas no son más que frustrados ángeles siempre obstaculizados por el Gran Vampiro, el Gran Satán: los Estados Unidos de América.

Los liberales occidentales están habituados a buscar explicaciones externas para los comportamientos que son incapaces de entender; pero puedo asegurarles que el comportamiento de Hitler no puede explicarse por el tratado de Versalles o la situación económica en los años treinta o cuarenta. La maldad es su única explicación. No..., los fundamentalistas islámicos desean reemplazar la democracia liberal propia de los países occidentales por la teocracia islámica, un sistema de pensamiento fascista que aspira a controlar todos  y cada uno de los actos de cada individuo particular, como diría Joseph Conrad: "Los visionarios trabajan para hacer perdurar el mal en la tierra. Sus  utopías inspiran en la masa de mentes mediocres  desazón con respecto a la realidad y desprecio por la lógica secular de la evolución humana."(5)

Resulta extraordinaria la cantidad de gente que ha escrito sobre el 11 de septiembre sin mencionar  ni una sola vez el Islam. Necesitamos tomarnos en serio lo que dicen los islamistas para entender sus motivaciones, para entender el 11 de septiembre de 2001.
Los cuatro grandes pensadores que han influido en la moderna ascensión del Islam militante han sido: los egipcios Hassan al Banna, fundador de la Hermandad Musulmana y Said Qutb, el indo-paquistaní Madudi y el ayatolá  iraní  Jomeini. Todos ellos repiten el mismo mensaje, extraído de los pensadores clásicos como Ibn Taymiya y, en última instancia, del Corán y los hadices que, textualmente viene a significar que existe un deber divinamente instaurado cuyo sentido literal y militar es el de combatir a los no musulmanes hasta tanto al ley de los hombres no haya sido reemplazada por la ley de Dios, la Sharía, y hasta que el Islam no haya conquistado el mundo entero.
He aquí las palabras de Madudi:
"En realidad el Islam es una ideología revolucionaria que pretende alterar el orden social del mundo entero y reconstruirlo de conformidad con sus propios principios e ideales. "Musulmán" es el nombre de ese Partido Revolucionario Internacional organizado por el Islam para llevar a cabo su programa revolucionario. Y por "Yijad" debe entenderse la lucha revolucionaria y la actuación explícita que el Partido Islámico despliega para lograr ese objetivo." (6)

Y de nuevo Madudi:

"El Islam aspira a destruir todos los estados y gobiernos que,  en cualquier lugar de la faz de la tierra se opongan a la ideología y programa del Islam con independencia del país o de la nación en los que gobiernen. El propósito del Islam es instaurar un estado sobre las bases de su propia ideología y programa, siendo indiferente a tales efectos qué nación asuma el rol de abanderada del Islam o  qué otra nación, o gobierno de la misma, se ve menoscabada en el proceso de establecimiento de un estado de ideología islamista. (7)
 Un superviviente del Holocausto al que se le preguntó sobre la lección que había aprendido de su experiencia en la Alemania de los años cuarenta, respondió: "Si alguien te dice que tiene la intención de matarte, créelo" (8). Lamentablemente, los liberales, aún después del 11 de septiembre, tienen todavía pendiente aprender la lección.

2. ¿COMO LOGRAR EL OBJETIVO DE LA ILUSTRACIÓN?

Estamos comprometidos en una batalla ideológica: ¿Cómo podemos cambiar las mentalidades, las maneras de pensar?


EN EL AMBITO INTERNACIONAL

LO QUE LAS NACIONES DE OCCIDENTE PUEDEN HACER

EL CAMBIO DEL REGIMEN IRANI


Irán es decisivo en cualquier combate que se emprenda para llevar la Ilustración tanto al Mundo islámico como a los musulmanes de Occidente. La Revolución de Jomeini fue un revulsivo para el fundamentalismo islámico en los años ochenta y sirvió de inspiración para miles de activistas islámicos de todo el mundo. El gobierno iraní estuvo detrás de los más importantes actos terroristas, tales como la voladura de los barracones de la Marina en Beirut en 1983 por el grupo terrorista Hezbolá, creado por Jomeini, o actuaciones que incluían en el asesinato de personas en  Europa, como fue el caso de Shapur Bakhtiar, antiguo primer ministro o de Reza Maslamoune, escritor e intelectual, en París.
Irán es uno de los mayores patrocinadores del moderno terrorismo islámico, y es responsable del auge de la militancia entre los grupos islámicos asentados en Europa y en los EEUU, ya que estos ven a Irán como el mejor modelo, como la más lograda realización de los principios islámicos en la sociedad moderna. La caída de la República Islámica debe constituir el primer objetivo de la política exterior de los Estados Occidentales, y cuando acaezca será algo equivalente a la caída de la Unión Soviética.

Cada palabra del Presidente de los EEUU en apoyo de las protestas  estudiantiles contra la teocracia de los ayatolás es un estímulo para su moral. Como apuntaba la periodista iraní Farouz Farzami en el Wall Street Journal (12 de enero de 2006), la presión ejercida por los EEUU ha hecho mella en la dura posición iraní sobre el enriquecimiento de uranio. Un sector del parlamento iraní ha empezado a sugerir que se posponga momentáneamente todo enriquecimiento de uranio a fin de restablecer la confianza con la Unión Europea.

Farzami también decía:

"Sin la presión ejercida por los EEUU a nivel militar, económico y diplomático, el líder vitalicio de Libia, el coronel Muamar el Gadafi, no estaría comportándose correctamente en la actualidad, y el pueblo de Afganistán estaría aún bajo la férula de los talibanes."
Por ello aquella apremia a los EEUU a que  sancione a Irán  de forma inteligente pues no cree que su país cambie sin la ayuda de Occidente.

Y pese a ello, no parece que Occidente tenga una política coherente con respecto a Irán. ¿Qué hay de las sanciones? ¿Prestarán China y Rusia su consentimiento para un paso de esta naturaleza? Entre tanto la Unión Europea podría establecer una exclusión de Irán de toda competición atlética internacional. Mientras que las organizaciones sindicales internacionales podrían apoyar a sus hermanos y hermanas en Irán, muchos de los cuales llevan meses sin cobrar sus salarios. He aquí algunas de las cosas que Occidente puede hacer: Prestar su apoyo a los grupos iraníes que trabajan a favor de la democracia en Occidente, patrocinar emisoras de radio y televisión que transmitan en Irán.



Segunda Parte de Ilustación Musulmana